Deportistas, ecologistas, ciudadanos, empresarios industriales han llegado a un acuerdo. El Río Besos se ha adecuado a todos ellos, y se ha obtenido un resultado, globalmente en un balance positivo. Disfrutamos de unos paseos para ciclistas y caminantes, vemos que las industrias intentan depurar sus residuos con la máxima pureza del agua, aun quedan olores y basuras, pero vemos aves como gaviotas, eslugabous o martinets pescando en la zona. Parece ser suficiente? Quizá es un pequeño paso para recuperar de nuevo un entorno endémico, y propio.